martes, 21 de septiembre de 2010

lentejas guisadas

Apetecible plato de los días más fríos, está tan delicioso y sienta tan bien que casi cualquier día fresquito del año es una buena oportunidad para saborearlo.
Preparado con un día de antelación, nos asegura un conjunto de sabores magnífico, equilibrado y asentado; y después nos aguanta en nevera perfectamente dos días más, eso si no se ha acabado antes...

Ingredientes (10 personas):
- 700 gr. carne picada de ternera
- 2 patatas grandes
- 1 puerro
- 3 sofritos
- 2 ó 3 zanahorias
- 1 rama de apio
- 1 cebolla blanca o morada
- 800 gr. de lentejas (peso hervido y escurrido)
- 2 lonchas de bacon
- 2 chorizos para guisar
- 2,5 l. de agua mineral
- 2 hojas de laurel
- 1 hueso de jamón / 1 ó 2 pastillas de caldo
- sal en escamas
- 1/2 cabeza de ajos
- pimentón dulce (1 cucharada)
- aceite de oliva virgen extra
- aceite de girasol
Preparamos los ingredientes lavándolos, pelándolos, quitando las partes más verdes (en el caso del puerro y los sofritos), y los cortamos en trozos más bien pequeños.En una olla ancha y alta ponemos un buen chorro de aceite de oliva a calentar, y añadimos el bacon sin la parte más dura y cortado en trocitos. Lo sofreímos, y seguidamente añadimos el puerro, la cebolla, el sofrito, las zanahorias, el apio y la media cabeza de ajos, cortados y con la piel, salamos al gusto y vamos removiendo durante unos minutos, a fuego medio. Cortamos el chorizo en rodajas, y lo añadimos a las verduras. Cocinamos por espacio de otros cinco minutos, removiendo cada poco tiempo para que se nos haga por igual.
En una sartén amplia, calentamos el aceite de girasol y freímos en él las patatas peladas y cortadas en trozos más bien pequeños, a fuego medio.
Mientras tanto, añadimos el agua mineral a la olla, removemos bien, y ponemos las hojas de laurel, las lentejas escurridas y el hueso de jamón (se puede sustituir por 1 ó 2 pastillas de caldo de cocido), removemos bien y tapamos, dejando fuego moderado hasta que hierva.
Una vez hechas las patatas, y sin que lleguen a dorar, las añadimos al guiso, y preparamos las albóndigas de carne salándola en primer lugar, y haciendo bolitas más o menos grandes según nos guste, las pasamos por harina ligeramente y las freímos en el aceite sobrante de las patatas, dejando que se hagan bien.
Las sumamos al guiso, que en cuanto comience a hervir bajaremos la intensidad del fuego, e iremos retirando la espuma y la grasa de la superfície, cada cierto tiempo (al principio cada cinco minutos, después ya no será necesario). Añadimos el pimentón dulce.
Dejamos que se guise así durante unas dos horas, con la olla tapada y a fuego muy bajo, removiendo de vez en cuando y retirando toda la grasa que vaya subiendo.
Para servir, recomiendo haber dejado reposar en nevera 24 horas (una vez terminado y enfriado), y calentar en olla aparte minutos antes.
Podemos servir con unos costrones de pan fritos, están riquísimos.
Tips: 
- este plato es sencillo pero necesita su tiempo para cocinar, a fuego muy suave y retirando el exceso de grasa del caldo, esto último mejora muchísimo su textura y sabor, ya que los chorizos (sobre todo) desprenden una gran cantidad de grasa, que además los hace más indigestos.
- algunos guisos con caldo mejoran cuando han reposado, y los sabores y aromas de los diferentes alimentos han tenido tiempo de asentarse.

lunes, 20 de septiembre de 2010

tortilla de patatas

Deliciosa, tradicional, nutritiva, sencilla, versátil, ... podemos darle infinidad de adjetivos positivos, es un verdadero placer para el paladar y el estómago, y siempre apetece comerla, haga frío o calor, como tentempié o como plato principal. En este caso, esta es una versión sencilla y de pocos ingredientes, magnífica.

Ingredientes (4 personas):
- 3 patatas grandes
- 4 huevos medianos
- 1/4 l. aceite de girasol (sobra)
- sal en escamas
- sal fina
- dos dientes de ajo sin pelar




Ponemos en una sartén amplia el aceite a calentar a fuego medio, con los dos dientes de ajo partidos y sin pelar; mientras tanto, limpiamos muy bien las patatas, las pelamos y tras ello, con el mismo pelador vamos sacando rodajitas muy finas de patata, que iremos añadiendo a la sartén, para que se vayan friendo despacio, y vamos removiendo para que se hagan todas a la vez y por ambos lados.

En un bol amplio batimos muy bien los huevos con una pizca de sal, y en cuanto las patatas estén bien hechas, ligeramente doraditas, las retiramos del fuego, escurriendo el aceite sobrante, salándolas al gusto con sal en escamas y quitando los dientes de ajo.
Vamos añadiendo las patatas poco a poco al huevo batido, así como vamos removiendo para que ambos ingredientes se mezclen bien.
En la sartén en la que hemos frito las patatas, retirando el aceite hasta que quede únicamente lo que cubre el fondo, la colocamos a fuego medio y ponemos el huevo con las patatas,  dejando que se haga por espacio de unos minutos.
Una vez que está hecho por un lado, tapamos la sartén con un plato de igual diámetro, le damos la vuelta, y con cuidado colocamos de nuevo la tortilla sobre la sartén, para que se haga bien por el otro lado.
Mientras el huevo va cuajando podemos "arreglar" la forma de la tortilla, si cuando le hemos dado la vuelta se ha desprendido alguna parte, o al ponerla de nuevo en la sartén no nos ha quedado redonda.
En unos tres minutos a fuego medio estará en su punto, jugosa por dentro y dorada por fuera.
Ideal combinarla con una ensalada de tomate, o como tapa sobre una rebanada de pan tostado.
Muy buen provecho.

 Tips:
- las patatas en rodajas tan finas nos aseguran un punto de cocción perfecto, mejor con un fuego medio bajo.
- freír las patatas con los dientes de ajo les da un sabor muy rico.

sábado, 11 de septiembre de 2010

arroz con leche cremoso

Es un postre tan conocido como exitoso, al que tantas posibilidades se le puede dar como cocinas donde se cuece. En esta ocasión lo he preparado en cazuelitas de barro, muy útiles si después, como en esta receta, lo gratinamos en el horno, antes del toque final. Es un postre que sin ser pesado ni empalagoso, consigue satisfacer los apetitos más golosos.

Ingredientes (4 cazuelitas):
- 400 ml. de nata líquida
- 850 ml. de leche entera
- 125 gr. de arroz redondo
- 125 gr. de azúcar
- la corteza de un limón
- 1 palito de canela
- canela en polvo
- una pizca de sal
- virutas o palitos de chocolate, para decorar

Ponemos en un cazo a hervir la nata con la leche, la corteza de limón y el palo de canela, a fuego muy suave, y removiendo casi constantemente.
Cuando comience a hervir la leche, añadimos el arroz, y seguimos removiendo muy frecuentemente, para evitar que se pegue al fondo.
Una vez que el arroz esté casi listo, añadimos el azúcar y el pellizco de sal, y seguimos removiendo, hasta que el arroz se cueza por completo.
Retiramos del fuego, y quitamos la corteza de limón, la canela en rama, y colocamos en el recipiente donde lo queramos servir, en este caso, en cazuelas pequeñas de barro porque lo introducimos en el horno, a gratinar a 130º, por espacio de unos 15 min.
Una vez gratinado, lo dejamos enfriar en un lugar templado, y una vez frío, espolvoreamos la canela en polvo por encima,  adornamos con el chocolate y guardamos en nevera hasta el momento de servir.

 Tips:
- la sal da el toque final a nuestro arroz con leche, el resultado final es delicioso en muchos postres, con un poquito de sal.
- en esta receta todo es importante: la sal, el gratinado, la cantidad de nata, el chocolate final... siempre se puede aligerar el plato cambiando gran parte de la nata por leche semidesnatada, y reduciendo la cantidad de azúcar.

viernes, 3 de septiembre de 2010

dorada al horno con limón

Los platos de pescado al horno suelo cocinarlos sobre una base de patatas laminadas, fritas o confitadas, pero sin acabar de hacerse y por supuesto sin dorar: esto va bien con multitud de pescados diferentes,  y con la dorada, siendo un pescado tan exquisito, conseguimos un plato magnífico con el que disfrutar de un completo ágape.
Su preparación es sumamente sencilla y rápida, utilizando además los mínimos ingredientes.



Ingredientes (para 4 personas):
- 2 doradas grandes
- 4 patatas grandes
- aceite de girasol (1/2 litro sobra)
- 4 dientes de ajo
- aceite de oliva virgen extra
- sal en escamas
- 2 ramitas de perejil
- 1/2 limón
Precalentamos el horno a 180ºC, y en una sartén amplia vamos calentando a fuego medio el aceite de girasol, con 2 dientes de ajo partidos y con la piel. Mientras se calienta el aceite,  limpiamos las patatas, las pelamos y las cortamos en rodajas de 1/2 centímetro de grosor, que iremos friendo por tandas, y retirando antes de que se nos acaben de hacer y empiecen a dorar.
A medida que vayan estando listas, las colocamos en una fuente para horno, con el medio limón repartido en rodajas, y salamos.

Limpiamos el pescado de tripas y escamas (en la pescadería nos lo pueden preparar), le hacemos un corte longitudinal y lo abrimos como un libro, para salarlo por dentro y añadirle los otros dos dientes de ajo laminados y una ramita de perejil, todo ello sobre la patata.

Los cerramos, salamos por fuera, echamos un hilo de aceite de oliva virgen sobre cada uno de ellos, y lo introducimos en el horno, por espacio de unos 20 min. (depende del horno), a 180ºC.
Servir el pescado acompañado con las patatas en platos calientes.
Tips:
- Los tiempos de cocción del pescado son fundamentales para que el resultado no nos quede ni reseco ni crudo, para ello hemos de tener en cuenta el tamaño de las piezas y el tipo de horno con el que lo cocinaremos.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

pechugas de pollo al limón

Esta receta de pollo es muy sencilla y a la vez magnífica, la aprendí del maravilloso libro "1080 recetas de cocina" de Simone Ortega, toda una maestra en artes culinarias. Existen numerosas variaciones de la misma, pero la original es la que me convence más, aunque ésta es con un pollo entero, y emplea bastante más limón que la que os presento aquí, con pechugas únicamente porque son más jugosas que el resto, utilizando el limón muy moderadamente, y recomendando un buen Chardonnay para la cocción y como maridaje.

Ingredientes (para 4 personas):
- 4 pechugas de pollo, con piel y huesos
- 1 cebolla blanca grande
- aceite de oliva virgen extra
- 1 copa de buen vino blanco
- 1 vaso de caldo de pollo
- 2 hojas de laurel
- 1/2 limón
- sal
- 1 cucharadita de azúcar moreno

En una olla amplia, ponemos a calentar un buen chorro de aceite de oliva, y añadimos por tandas la pechugas de pollo, ya saladas, para que se doren por ambos lados, a fuego mediano. Las podemos cocinar sin la piel, la diferencia de sabor es casi imperceptible, y eliminamos gran parte de las grasas que nos quedarán en la salsa. Retiramos las pechugas y bajando el fuego sofreímos la cebolla, cortada en dados pequeños.
Una vez la cebolla esté rendida (transparente), añadimos de nuevo el pollo, las hojas de laurel, el limón cortado en cuartos, el azúcar y bañamos con el vino y el caldo, tapando después la olla para que se haga a fuego suave, por lo menos durante 40 minutos, aunque esto es facultativo del cocinero.
Servimos las pechugas con la salsa por encima; este plato se puede cocinar con antelación y mantener caliente, o incluso una vez frío guardar en frigorífico y recalentar, al día siguiente su sabor sigue excelente.
Tips:
- Personalmente, siempre cocino este plato durante 1 hora y media aprox., tapado y a fuego bajo, para que al servirlo la carne se desprenda del hueso, y se deshaga en la salsa. ¡Queda riquísimo!